sábado, 24 de enero de 2009

Y EL MAR QUE ME REGALASTE, TODAVÍA ESPERA POR MI.
Porque bajo el agua hacen pie los que saben nadar. Los más aptos viven para ver al resto terminar. Silenciados, ahogados por los seleccionados.
Porque bajo el agua el miedo inhala, envidia al exhalar. ¿Cómo se hace pie en donde no hay fondo que tocar? Los pecados lavados, ahogan si cuestionamos como respirar allá, o acá.

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